segunda-feira, 1 de outubro de 2012

EN BUSCA DE UN HÉROE: BATMAN


EN BUSCA DE UN HÉROE: BATMAN

El mes pasado he ido al cine para ver la última película de Batman: El Caballero oscuro. La película me encantó, está muy bien conseguida, los actores son fantásticos, y me he enamorado de la banda sonora. Pero si la historia no fuera buena, si el contenido no nos hiciera pensar, todo lo demás no valdría de nada — al menos para mí — y sería sólo una película comercial más (que lo es, claro); es puro entretenimiento, pero es más que eso. Mucho más.

Batman es el héroe, es el que lucha, el que salva. Pero, al contrario de otros héroes, no tiene súper poderes, no es de acero, y su atuendo no es de hierro; es el más humano de todos, incluso más que Spiderman, con sus telarañas. Y Bruce Wayne es el hombre tras la máscara (eso sí,), el hombre que se fue, pero que para el bien de su ciudad, Gotham, vuelve a luchar.

Pero por mucho que luche, por mucho que lo dé todo, la gente, en su ignorancia, sigue creyendo que él es el malo, no reconociendo en él el único que los puede ayudar.
Batman usa una máscara, no sólo para no ser reconocido, sino porque, según él, cualquiera puede ser Batman. Pero eso no es verdad, ni en la película, ni mucho menos en la vida real; sólo Batman pudo haber hecho lo que él hizo, nadie más sería capaz, nadie más lo fue; y, desde luego, nadie, o casi nadie sabe lo que pasó de verdad.

Lo mismo pasa con Jesús: mucho le vieron, muchos le conocieron, pero muchos también pensaban que él era el malo, le acusaron de crímenes que no cometió, y fue juzgado por ello. Jesús se sacrificó, dio su vida en la cruz para salvar a la humanidad, pero Él murió de verdad. El problema es que, tal como pasa en la película, hay personas, muchas, demasiadas, que no saben que ¡JESÚS ESTÁ VIVO! Sí, vivo, porque resucitó, y eso para que nosotros pudiéramos vivir. Y lo hizo,  no porque tuviera súper poderes, sino porque el poder que le resucitó fue el poder de Su Padre, de nuestro Padre Celestial, y lo hizo por amor. Ningún otro ser humano hubiera hecho lo que este Hombre, que ni la muerte contuvo, hizo.

Jesús dijo en Mateo 17:22-23: «El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres  y lo matarán, pero al tercer día resucitará»

Sí, Batman se sacrificó para salvar una ciudad, pero Jesucristo se sacrificó por todo el mundo, y el hecho de que ese mismo mundo no lo reconozca, no cambia que esté vivo. Esa es la esperanza de los cristianos, que nuestra Roca, nuestro Salvador y Señor está vivo, venció a la muerte, y nosotros, al reconocerLo como Quien es y al entregarnos a Él, estamos vivos con, en y por Él. Vivimos hoy y viviremos eternamente gracias a Cristo, gracias a lo que hizo en aquella cruz.

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16

Hubo escenas en la película que me emocionaron, pero no de alegría, como cuando el policía no deja que el autobús lleno de niños y adolescentes pase por el puente para salir de Gotham: otra vez, actuando a través de la ignorancia, se pone en peligro vidas inocentes. No sería la primera vez que seres humanos actuaran de forma inhumana. Ojalá todos fuéramos más humanos, más como Jesús en Su humanidad; no somos héroes, no somos Dios, pero somos Sus criaturas, y como tal deberíamos ser menos egoístas, indiferentes, deberíamos practicar más lo que predicamos: el Amor; deberíamos amarnos más los unos a los otros, ser capaces de hacer sacrificios por los demás.

Jesús dijo:"Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos." Juan 15:13

No significa esto que tengamos que morir literalmente por nadie — aunque podría pasar—, sino que debemos tener en cuenta a los demás, no pensar sólo en nosotros; y debemos también amar  a las personas como son, y ser capaces de sacrificarnos de acorde a ese amor. Eso fue lo que Jesús hizo, ¡morir por los que ama!

Este es un artículo de Protestante Digital sobre "Dios en las calles de Gotham". Si podéis, leedlo, está muy bien escrito. 

http://www.protestantedigital.com/ES/Blogs/articulo/3569/Dios-en-las-calles-de-gotham-batman

segunda-feira, 7 de maio de 2012

Prayer

Fill us with Your joy, Your peace, Your love, Your life, Your Holy Spirit/ Please, Lord, touch our hearts, our souls/ Don’t let us go/ Stay with us forever/ Don’t leave us, don’t turn back, look at us, at our sorrows and fill us with Your Presence/ Be our strength, our confidence, our fortress/ Heal us, heal us, heal us, Lord/ Save our souls from the death, from the evil of the world/ And from the evil inside us…/ Free our minds and our hearts/ Please, My Lord, please Jesus, do it, do it because of your Love!

domingo, 1 de abril de 2012

Relación vs. religión

Relación: Conexión, correspondencia, trato, comunicación de alguien con otra persona; Trato de carácter amoroso.

Religión: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

En una religión tienes que cumplir ciertos preceptos, ciertas reglas, ciertos rituales. Tienes una rutina, e no sales de ella. Las haces casi sin pensar, mecánicamente, automáticamente cuando llega el momento de hacerlas. Y es siempre todo igual, nada cambia.Pero eso NO es lo que Dios quiere de nosotros; Él no
quiere que caminemos sin saber hacia dónde vamos, Él no quiere que hagamos las cosas sin saber para qué las hacemos.

Dios no quiere que nos quedemos estancados, siempre iguales, siempre en el
mismo lugar. Lo que Dios quiere de nosotros es una relación de amor mutuo. Nuestro Padre Celestial quiere conectar con nosotros, quiere conocernos, quiere estar con nosotros , vivir en nosotros, estar ligado a nosotros.
Dios habla con nosotros y quiere que hablemos con Él (oración). Quiere enseñarnos y mostrarnos quien es Él y a través de la lectura de la Biblia eso es posible.
En una relación las dos personas se aman mutuamente y quieren agradar al otro. En una relación verdadera y profunda las personas se conocen. En una relación se da y se recibe. En una relación las personas se entregan. En una relación saludable los días no son todos iguales, las cosas mejoran a cada día y cambian para bien, avanzan, evolucionan. Dios se entregó por ti. Entrégate tú por Él.

Lo más importante que existe para nosotros son las relaciones que tenemos con las personas: todas y cada una de las relaciones que tienes son importantes y hay una razón para cada una de ellas, hay una razón para que cada una de las personas que conoces está en tu vida ahora, en este momento. Importa cada conversación, cada momento, cada palabra, cada mirada, cada abrazo.
Ningún ritual, ningún acto podrá compararse a una aproximación sincera, amorosa y rica.
Estar con Dios, amarLo, conocerLo, relacionarnos con nuestro Padre, eso es lo que hace que los cristianos sean lo que son: Hijos de Dios.
Piensa en la relación que tienes (o se supone que tienes) con tu padre. Tu relación con el Padre Eterno tiene que ultrapasar eso, tiene que ser más fuerte, tiene que llenarte de una forma total.

Nadie, nadie, ni siquiera tus padres, ni tus mejores amigos, te ama más que tu Padre, Dios, que te amó y quiso conocerte y tener una relación contigo incluso antes de que nacieras, incluso antes de haberte creado.
No es fantástico saber que hay alguien superior a ti, perfecto, maravilloso, amoroso, lleno de Gracia, que te ama por encima de todo, que mira por ti, que cree que eres precioso, independientemente de tus fallos?
Sólo Dios es así.

Ser religioso no te llena, no te salva, no te lleva a la verdad, no deja que tengas
la mejor conexión, la más grandiosa y bendita comunión que podrías tener durante toda tu vida.
Nadie te puede ni podrá dar lo que Dios te da espiritualmente, emocionalmente,
personalmente. Nadie te quiere tanto como Dios.

Yo lo sé porque yo siento el amor de Dios, porque yo tengo una relación con Dios, y tenerlo en mi vida, tener el conocimiento de Él, amarlo y ser amada, recibir su bendición es lo mejor que tengo y es lo único que realmente importa. Sin Dios nada vale la pena; sin Dios nada tiene sentido.

Dios te busca desde el momento en que pensó en ti por primera vez, o sea, incluso
antes de haberte creado.
Una relación no existe se una de las personas no quiere. Bien, Dios SIEMPRE quiere esa relación, pero eres tú quien elige ir o no al encuentro del Señor. Si el Señor quisiera autómatas y robots, y no personas sinceras que Le amasen en verdad, hubiera creado seres sin personalidad, sin capacidad de elección, y así todos Lo amaríamos. Pero ese amor no sería genuino, sino impuesto. Dios no impone, sólo quiere que elijas lo mejor para ti, y lo mejor para ti es tener una relación con el Creador.

Tenemos que buscarlo para encontrarlo, pero Él vino a nosotros, Él nos buscó primero. Jesús se dio en SACRIFICIO para que Lo podamos conocer, para que lleguemos al Padre a través de Él.

quarta-feira, 22 de fevereiro de 2012

DIOS Y YO

¿Por qué soy cristiana?

A esta pregunta no podemos simplemente contestar “porque sí”, o “porque mis padres lo son” (si es el caso). No se es cristiano por tradición, o por costumbre; no se va a la iglesia (sea cual sea) por rutina; o por lo menos no debería ser así.
Soy cristiana porque acredito en lo que creo.
Es decir: para mí ES VERDAD aquello en lo que creo; no es simplemente algo que yo creo que es verdad, sé que es verdad.
No pretendo tener la verdad o ser prepotente.
El que tiene la verdad no soy yo, es Dios.
Él tiene la verdad porque Él es la verdad.

¿Qué verdad es esa?

La verdad es que Dios es real, que Dios es Amor, que existe una salvación y un Salvador.

¿Cómo sé que es verdad?

Dios me ama. Siento ese amor. Es real, es grande, es verdadero. No es fruto de mi imaginación.
Dios me ama más que nadie y de una forma en la que nadie jamás lo hará.
Yo Le amo. Le adoro. Quiero estar con Dios todos los días; quiero aprender de Él cada vez más; quiero ser suya para siempre; quiero tenerlo en mí cada vez más.

Los que conocemos a Dios queremos entregarnos a Él, queremos vivir con, por y para Él. Y queremos hacerlo por medio de nuestra FE y AMOR por Jesús, quien murió por nosotros en la cruz, para limpiarnos, perdonarnos, salvarnos, para que viviéramos con Él para siempre.

Soy cristiana porque Jesús me ama y ama tanto a la humanidad, que quiere que TODOS sean suyos, sean salvados.
Soy cristiana porque amo a mí Redentor.
Soy cristiana porque para mí tiene sentido
Soy cristiana porque no hay nadie como mi Padre: perfecto, bueno, justo, paciente, imparcial, misericordioso, amoroso, amigo.
Es el único que me ama incondicionalmente y a pesar de mis pecados; es el único que perdona todos los pecados y se olvida de ellos. Jamás me recordará todo lo que fui o hice mal.
Dios es la única persona que jamás te fallará, que nunca te mentirá, que nunca te dejará, es el único que es ¡ETERNAMENTE FIEL!

Soy cristiana porque confío en mí Señor y en Él espero.